Relatos incómodos

Tras recibir presiones por parte de varias sectas heréticas cristianas y el consorcio de calamares a la romana, por fin me animé a recopilar, bajo el filtro del humor, una selección exquisita de mis artículos, cuentos sin moraleja, informes médicos y reflexiones, en un libro bajo el título “Relatos incómodos”.

El dibujo es obra del caricaturista mexicano Antonio Garci Nieto

Han sido necesarios muchos esfuerzos y sacrificios en aprendizaje literario, traumas emocionales, formación universitaria y una bochornosa discusión con la anciana vecina de enfrente sobre la situación política en Tayikistán, hasta sentirme suficientemente cualificado para confeccionar esta obra asimilable al ensayo filosófico-antropológico-frigorífico.

En una sección específica del blog, iré desgranando las distintas actividades y los eventos promocionales en torno a esta mi primera publicación en solitario. Ya puedo ir avanzándoles un próximo encuentro nudista cerca de Guardamar con críticos literarios especialistas en Julio Cortázar y el enésimo debate con mis padres respecto a qué mierdas estoy dedicando mi vida.

Mientra tanto, sólo me cabe esperar que adquieran un ejemplar y me trasmitan sus felicitaciones o amenazas. Todos los beneficios recaudados irán destinados a una asociación unipersonal que promueve la preservación de un espécimen homínido cuarentón sumamente atractivo en peligro de extintor.

Para quienes todavía no estén familiarizados con mi estilo lírico marcado por el racionalismo y la teologia, les remito al siguiente video explicativo.

Episodio donde se expone la tensión entre fenomenología y sexualidad.

Se afeita la perilla y resulta ser una escobilla del váter

Ha ocurrido en Villafranca de los Barros, donde un señor decidió quitarse la barba que llevaba desde hacía 25 años, y ahora está como distinto, no parece él.

Fotografía reciente del sujeto, que presenta algunos rasgos no humanos.

Doña Arundina Gómez llora lastimosa en un rincón de su salita, sólo consoloda por sus 24 hijos y un ingeniero agrónomo que no tenía nada mejor que hacer esa tarde. Esta sencilla mujer cejijunta afectada por una indescriptible alitosis, jorobada y con un rugoso lunar en la zona púbica, ha visto desmoronarse su vida delante de sus ojos de un día para otro. “Nosotros somos gente normal, nos dedicamos al ganado, al campo, que es muy duro, y a la fusión fría de isótopos de selenio mediante un humilde reactor que tenemos en el sótano”, nos narra mientras realiza un trasplante de riñón al ministro de Hacienda, “Pero mi marido se empeñó en afeitarse la perilla para nuestras bodas de plata… Ay, dios mío, qué desgracia, qué desgracia”, murmura entre sollozos dando una voltereta que es merecedora de un 9’8 por varios jueces y la ovación del público.

Imagen del psiquiatra albaceteño que está llevando el caso.

La fatídica tarde de ayer, Don Milciades García, tras finalizar su rutinaria jornada como testeador de antibióticos experimentales, volvió a casa con la inamovible convicción de afeitarse la perilla, haciendo oídos sordos a sus compañeros de trabajo e incluso a su ginecólogo. “Tampoco creo que sea para tanto”, fueron las últimas palabras que pronunció antes de comenzar a rasurarse, según nos narra el único testigo presencial de aquel suceso: su mejor amigo, una zapatilla vieja. “Bien es verdad que nuestras relaciones sexuales han mejorado considerablemente”, nos explica Doña Arundina, “ahora tengo orgasmos más intensos sin necesidad de amputarme falanges, y también ha mejorado nuestro grado de comunicación… Bueno, también nuestra higiene corporal, y nuestra salud física y la estabilidad económica familiar… Pero yo añoro a mi marido mucho porque lo pone en este papel que usted me ha escrito y por la paga que recibía de asuntos sociales”. Me abraza desesperadamente buscando comprensión y calor humano, aunque aprovecha para robarme la cartera y medio kilo de cocaína pura que, casualmente, siempre suelo llevar encima. Toda esta situación me recuerda a aquella vez que me quedé encerrado en un ascensor con varios asesores financieros que me susurraron al oído varias secciones de la ley general tributaria eróticamente.

Imagen borrosa de un señor adormilado, no relacionada con el artículo pero fíjate.

Si bien un vecino insiste en que Don Milciades simplemente se marchó unos días al pueblo y que la escobilla del váter ya estaba ahí, sólo un desalmado no empatizaría con la tragedia que oscurece este hogar español, ya que nos recuerda que esto podría pasarnos a cualquiera, sin importar posición social, bandera o la marca de enjuague bucal que uses. Desde nuestra redacción hemos intentado contactar con el Vaticano para conocer su opinión teológica sobre este caso y sus repercusiones en el concepto católico de “matrimonio”; no obstante, el nuncio italiano ha preferido guardar silencio consciente de las implicaciones sociales del tema y por el hecho de que, literalmente, “ahora me pillas a tope con el vicio, gilipollas”. Personalmente, no volveré a usar una escobilla del váter sin besarla antes y dedicarle una larga mirada de afecto. Qué menos.

Cura abandona los hábitos al saber que los 10 mandamientos iban en serio.

Ha sucedido en la pedanía de Villarco Ríoseco; ayer mismo el párroco presentó su renuncia ante el nuncio entre risas.

Acceso principal a la pedanía, con el consistorio a la derecha

Don Edelmiro Briones llevaba impartiendo misa en el pueblo desde hacía más de 18 años, actividad que compaginaba con diversas obras benéficas como la promoción de un albergue para usuarios de Internet Explorer y una fábrica de supositorios con sabores. En el pueblo era muy querido por sus numerosos feligreses (3 ancianas y el cadáver de un turista valenciano), quienes, por su carácter pío y tímido, le habían asignado el cariñoso mote de “Valiente subnormal”. Pero todo este idílico paisaje se tornó sombrío tras la irrupción del obispo de Sigüenza, en visita protocolaria por la zona para beatificar medio kiwi y comprar tabaco. Durante la rutinaria reunión matutina de los dos eclesiásticos en la que intercambiaban burlonamente secretos de confesión, el obispo inquirió al párroco respecto a sus obligaciones con los 10 mandamientos bíblicos, a lo que éste respondió estallando en una sonora carcajada más una desafortunada imitación del sumo pontífice travestido.

Fotografía del obispo en el acto de toma de posesión de su cargo.

Tras casi 3 horas riéndose y diversos chascarrillos bastantes incómodos relativos a la Virgen María ante la severa mirada de desaprobación del obispo, Don Edelmiro comprendió que la cosa iba en serio, por lo que decidió subirse los pantalones y pedir a las prostitutas y al concejal de urbanismo que abandonaran el altar. “Todos hemos cometido pecadillos alguna vez en la vida”, nos relata el obispo, “Yo mismo en alguna ocasión he comido más de lo que la austeridad cristiana mandata o incluso me he excedido en el consumo de peyote, por eso siempre he disculpado a nuestro pastor Don Edelmiro a ojos de nuestro Señor. Pero, eso sí, los 10 mandamientos constituyen las reglas básicas de nuestro negocio, junto a los conocidos acuerdos con la mafia calabresa y el tratado ecuménico de no agresión a los negratas”, nos aclara el obispo mientras me bendice con el dedo que acaba de introducirse en el ano.

Imagen del patrón beatificado de la comarca, el perro de Santa Eulalia.

“Lo de gestionar el tráfico de estampitas de Lourdes para rayar farlopa o lo de santiguar abortos de las hijas putillas de la alta burguesía, eran los habituales menesteres religiosas que uno podía ejercer muy bien”, nos confiesa el párroco mientras continúa posando para la sesión fotográfica de Hustler, “Pero lo de los 10 mandamientos, ¡anda, no me jodas! ¿Estamos locos o qué?… ¿Quién se va a meter en esto con esas normas, gilipollas?”, pregunta al crucifijo sin dejar de reírse socarónamente. Le acompañamos hasta su humilde Maserati modelo Gibhli, y nos va desgajando sus planes de futuro. “Gracias a mi experiencia profesional en la Iglesia, ya he recibido varias ofertas como portero de macrodiscoteca en Ibiza, aunque no descarto retirarme a algún remoto convento y retomar allí mi carrera como espectacular vedette“, nos detalla tras escupirme en la cara. “Ya ves, dejo los hábitos para volver a los vicios”, grita haciendo el signo de las comillas ya desde dentro del maletero del coche. En el pueblo los muy devotos habitantes, incapaces de superar su ausencia, no han tardado en reemplazarle por la reproducción hiperrealística de un intestino grueso a escala humana.

Matrimonio descubre que no se conocen de nada tras apagar la tele.

Sucedió anoche en Alcudia de Monteagudo. Los vecinos se alertaron al oír gritos de la pareja no coincidentes con una normal bronca de mutuo asco rutinario.

Fotografía de Rodolfo Villaescusa, sargento asignado en el caso.

Lourdes Vizcaya y Apolinario Sandoval llevan casados casi 8 años, poseen hasta 5 hijos y vivían risueños en un humilde pero acogedor piso situado junto al depósito de pesticidas de la cooperativa agrícola y psicotrópica. “Al parecer, nosotros éramos una pareja normal como muchas otras en el pueblo o en España”, nos cuenta él mientras se inyecta peyote, “Teníamos nuestras rachas malas, muchas más peores e incluso conatos de autodestrucción suicida porque yo me doy mucho asco, ¿sabe?, mucho asco…” Lourdes intenta, sin éxito, tranquilizar a su marido lanzándole el horno. “Un día nos pusimos el Nerflich ése y empezamos a ver series”, continúa ella mientras se afeita, “Después de ver una, seguía otra, luego otra… Yo no sé el tiempo que estuvimos viendo series, menos mal que los niños ya tienen una edad en que se valen solos”, suspira sin dejar de empujar con un palo el cuerpo frío de uno de ellos tirado en la cuna.

Retrato del padre de Lourdes que corona el salón de la vivienda

Quiso la fortuna y los escasos recursos económicos de esta familia que anoche cortaran el suministro de luz a la vivienda, interrumpiendo así felizmente la emisión televisiva y el suministro de oxígeno a su anciano suegro, quien llevaba meses peleando contra las secuelas de una complicada operación de implante mamario. Total para nada. “El fallecimiento de mi suegro fue un duro golpe para nosotros, sobre todo porque el camión de la basura que recoge mobiliario sólo pasa los jueves y estamos a sábado”, nos narra Apolinario inexplicablemente escondido detrás del bidé. “Por culpa de habernos tragado tantas series y quizá un poco también por el consumo ininterrumpido de diversas drogas, nos habíamos olvidado como matrimonio, nos eramos extraños, nos asustamos…”, detalla Lourdes a la pared ejecutando un complicado paso de breakdance con maracas.

Las dos preciosas mascotas de la familia, Trosky y Schoppenhauer.

“Nos queda siempre la compañía de nuestras mascotas”, cuenta
Apolinario desde dentro del inodoro , “aunque son bastante tímidas… ¡Trosky, Schoppe… Venid a saludar a estos señores!… Siempre están en la cocina…” Le pido que deje de llamarlas. “Que no, ya verá… ¡Trosky, Schoppe, venid por favor!… No me hagáis esto… ¿También os doy asco a vosotros, eh?… Por favor, venid, por favor…” Milagrosamente las dos mascotas llegan volando como arrojadas por alguien y Apolinario las acaricia de forma compulsiva e indudablemente sexual. Lourdes sale de la cocina con mirada esquiva comiéndose un bocadillo de calamares y Diazepán rebozado. “Estamos pensando en apuntarnos a una terapia de pareja para reaprender a conocernos, ahora estamos viviendo un segundo noviazgo, descubriéndonos como personas o geranios, todavía no está claro esto”, nos anuncia Apolinario antes de saltar por la ventana. Dado que es una primera planta, no parece haberse dañado aunque se hace el muerto, ocasión que aprovechan varios curiosos para despojarle de su ropa interior.

Desde este periódico concertamos una entrevista con el presidente del Colegio de Psicología y Quiromancia de Albatera para conocer su opinión clínica sobre este caso, pero nos equivocamos de tren y acabamos en Ciudad Juárez. Si alguien está leyendo esto, avisad a mi mujer de que no me espere para cenar hoy ni posiblemente todo este semestre.

Curso de filosofía lowcost sin aceite de palma.

Animado por mis padres y mi pediatra, he decido abrir una nueva sección en este exitoso blog que, a fecha de hoy, me ha revertido innumerables beneficios económicos hasta el punto de plantearme la posibilidad de adquirir 2 rollos de papel higiénico para pasar el año o incluso consumir alimentos todavía no en estado avanzado de putrefacción.

Foto reciente mía donde se hace patente mi lujoso tren de vida.

Siempre atento a las demandas de mi target comercial (adolescentes entre 40 a 65 años y el poderoso sector de ropa textil para mascotas), he inaugurado el curso “Contradicción a la filosofía”. En entregas semanales cada 21’32 días intentaré desentrañar con exquisito rigor toda la complejidad de la ciencia del conocimiento, desde sus orígenes hace un montonazo de años hasta la actualidad o incluso más tarde.

Alejándome de la pomposidad académica, usaré un lenguaje comprensible, efectos especiales y tórridas escenas de sexo con profesores de autoescuela. No obstante, advierto que determinadas materias pueden requerir de cierto esfuerzo por parte de mis seguidores, a quienes recomiendo previamente echar un rápido vistazo a esta obra esencial de la filosofía para aumentar sus capacidades de comprensión.

En conclusión, tienes a tu disposición una oportunidad única para ampliar tus conocimientos en temas tan candentes en las tertulias televisivas como el No-Ser-En-Sí y la insoportable levedad de ciertos aparatos adquiridos en comercios chinos. Al final del curso, tus más personales preguntas existenciales quedarán resueltas, podrás enfrentarte a tu día a día con renovada seguridad y seguir fracasando, sí, pero con una estúpida sonrisa que pondrá nerviosos a tus crecientes enemigos. Pasen y lean: AQUÍ.

Niño recibe en Reyes un concepto metafísico y se pasa al empirismo

Foto del niño tras desenvolver su regalo de Reyes

Unos padres de Zamora totalmente desolados tras conocer que su hijo ha decidido pasarse al empirismo tras sentirse bastante defraudado con el regalo de los Reyes Magos.

Aunque la mañana posterior a la noche de Reyes nos suele ofrecer siempre imágenes de niños alegres e ilusionados abriendo sus regalos, este año la tristeza y el desamparo han tintado el hogar de Felisa y Braulio, un matrimonio de Villalpando, dedicados a la cría de cerdos y la traducción de las obras de Heidegger.

“Este año quisimos gastarnos un poco más en los regalos de Reyes”, nos comenta la madre, “Sabíamos que lo fácil era comprar un concepto marxista sobre la dialéctica antropológica porque es el regalo estrella de las navidades”, añade el padre, “pero habíamos ahorrado para traer un concepto metafísico de gran pureza, no uno de esos fabricados en China”. Son una familia humilde como atestigua el hecho de que su único medio de calefacción consiste en abofetearse al cruzarse por el pasillo de la casa.

“Cuando desenvolvió y abrió la caja, ya vimos en la carita de nuestro hijo que no le gustaba aunque disimuló y jugó un rato en un rincón montando ideas inconexas sobre la gnosis y el demiurgo”, nos relata Felisa mientras me abofetea sin dejar de gimotear. “Lo que no esperábamos es que, horas más tarde, se declarara partidario del empirismo, específicamente de la corriente de Hume, sabiendo que aquí en el pueblo somos más de Platón”, añade Braulio quien también se interesa por abofetearme.

Fotografía del niño jugando de forma apática con su concepto metafísico

“Creemos que está muy enfadado, lo hace para llamar la atención, ya pasó por un episodio kantiano en las vísperas de su cumpleaños y se empeñó en apagar las velas orinando la tarta”, murmura la madre, “En esto ha salido a la familia de mi marido”. Desde la habitación podemos escuchar al niño gritando contra el Ser entendido como proyección de la Causa Primera. Resulta desolador. “Yo he intentado razonar con él, aportándole sólidas argumentaciones socráticas o recordándole más a menudo que es muy gilipollas”, concluye el padre tras soltarme otra sonora bofetada.