Zsolt Kövér, el escritor intrascendente.

A raíz de la reciente publicación de “Relatos incómodos“, he recibido numerosas consultas de los lectores interesándose por mis influencias literarias y la medicación psiquiátrica. Dado que las propias características de un blog no están diseñadas para largas y aburridas exposiciones pedantes, permítanme centrarme en la figura del autor cuya obra ha calado más inténsamente en mi alma creativa: Zsolt Kövér Gömbös .

Curiosamente tuve conocimiento sobre el citado escritor gracias a Volodímir Kirilenko, prologista de los prólogos de mi libro, quien le mencionó de forma histérica durante una de nuestras habituales tertulias en la Univeridad sobre la filosofía política de Europa oriental y su relación con la costumbre de echar picatostes en el gazpacho. Mi interés por Zsolt Kövér derivó en una pasión obsesiva y enfermiza que me llevó a abandonarlo todo para dedicarme a investigar su biografía casi una mañana entera, con una breve pausa de 3 horas para almorzar y arrojar cacahuetes a una pareja de ecologistas.

En primer plano, Aneska a sus 15 años, madre de Zsolt.
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5 trucos fáciles para ahorrar

Consejos muy sencillos de nuestros especialistas para que las familias pobres puedan cumplir con la petición de ahorro solicitada por el Banco de España

Imagen simbólica que refleja la idea de felicidad gracias al ahorro. El puto asco todo.

Según el Instituto Albaceteño Mundial de Ciencias Bastante Exactas, la tendencia económica internacional presenta síntomas de agotamiento acentuado tras la guerra comercial entre EEUU y China por el control en la importación de alcachofas. El propio subsecretario europeo de asuntos financieros y lencería fina, Otto Von Bom, ha explicado mediante complejos tecnicismos a este respecto “A mí me va la vida de puta madre, pero vosotros lo lleváis crudo, pringaos“. Por su parte, en una reciente reunión urgente del Banco de España para designar nuevo proveedor de marisco, su portavoz ha declarado con preocupante solemnidad que este mes todavía sopla fresco el cierzo. Lógicamente, el IBEX ha recibido esta críptica previsión macroeconómica haciendo el paripé de que bajaban las ganancias, incluso ha puesto cifras parpadeantes de color anarajado en las pantallas, aunque luego todos los brokers han salido riéndose y se han lanzado, cual coreografía acuática, dentro de una piscina de cocaína de 600 metros cúbicos donde chapoteaban seductoras unas 300 prostitutas, 5 críticos literarios especializados en la Nouvelle Vague y varios delegados de gobierno. Lo normal.

Albert Weinstein, persona encargada de vigilar las transacciones de la Bolsa algunos jueves.

Ante semejante aciago panorama, desde esta revista nos hemos propuesto poner al alcance de nuestros lectores 5 sencillos trucos para favorecer de forma exponencial su capacidad de ahorro, dada también la imposibilidad de publicar el reportaje sobre depilación púbica en el clero que teníamos medio apalabrado.

Foto del director de nuestro grupo editorial antes y después de aplicar nuestros consejos de ahorro.
  1. Reemplace el aire acondicionado alojando en su casa a un notario. Diversos estudios han acreditado que un notario puede mantener la frialdad por debajo de los 10 grados, tal como demuestra su capacidad de firmar impertérritos ciertas operaciones hipotecarias. Situado estratégicamente junto a la ventana, un notario puede aclimatar su hogar sin apenas más gasto que proveerle de un puñado de grapas o unos bolígrafos para chupar.
  2. Tráguese regularmente su orgullo. Se calcula que el orgullo puede contener hasta 200 calorías y, consumido con regularidad, apenas se percibe su lacerante amargor. Pruebe, por ejemplo, a discutir con un funcionario sobre una infracción urbanística para incrementar el aporte calórico hasta un 60 % más, o intente que sus hijos adolescentes recojan la habitación bajo amenazas para añadir un toque de bilis existencial al menú.
  3. Perfore el falso techo del baño para reutilizar las aguas fecales del vecino. Realizando una simple perforación en el bote sifónico de la planta superior, puede usted disponer de un flujo regular de agua para ducharse rápido u ofrecer originales cocktails de chocolate a sus visitas.
  4. Evite el trato con el resto de personas que vivan con usted. Una conversación o un intercambio de miradas genera un descenso significativo de sus valiosas reservas de lípidos. Mantenga las distancias cuando se cruce con sus familiares por el pasillo de casa o haga como si estuviera a sus cosas: al fin y al cabo, ellos compiten con usted en sobrevivir. ¿Realmente su abuela está sufriendo un ataque cardíaco o es una estratagema para robarle galletas? No se fíe. Son el enemigo.
  5. Simule un matrimonio trimestralmente. Haga como que va a casarse, reciba regalos de amigos, cambie de amistades y vuelva a anunciar su boda. En menos de un año podría acumular un importante botín y, como extra, el creciente rechazo social le evitará a usted acudir a las costosas celebraciones de los otros; en menos de 10 años, sufrirá un total ostracismo, el asco general, la reclusión, con lo cual el ahorro será prácticamente total. Tampoco hay mucho que ver ahí fuera.

En conclusión, si no ahorras es porque no quieres y te conformas con mantener ese talante de patético perdedor para despertar el cariño y recibir las lisonjas por parte del enigmático señor que atisba tu cuerpo flácido asomándose descaradamente entre las cortinas desde el piso de enfrente. Sabes que esta actitud, en el fondo, no te satisface eróticamente ni oculta tu delicada situación económica.

Se afeita la perilla y resulta ser una escobilla del váter

Ha ocurrido en Villafranca de los Barros, donde un señor decidió quitarse la barba que llevaba desde hacía 25 años, y ahora está como distinto, no parece él.

Fotografía reciente del sujeto, que presenta algunos rasgos no humanos.

Doña Arundina Gómez llora lastimosa en un rincón de su salita, sólo consoloda por sus 24 hijos y un ingeniero agrónomo que no tenía nada mejor que hacer esa tarde. Esta sencilla mujer cejijunta afectada por una indescriptible alitosis, jorobada y con un rugoso lunar en la zona púbica, ha visto desmoronarse su vida delante de sus ojos de un día para otro. “Nosotros somos gente normal, nos dedicamos al ganado, al campo, que es muy duro, y a la fusión fría de isótopos de selenio mediante un humilde reactor que tenemos en el sótano”, nos narra mientras realiza un trasplante de riñón al ministro de Hacienda, “Pero mi marido se empeñó en afeitarse la perilla para nuestras bodas de plata… Ay, dios mío, qué desgracia, qué desgracia”, murmura entre sollozos dando una voltereta que es merecedora de un 9’8 por varios jueces y la ovación del público.

Imagen del psiquiatra albaceteño que está llevando el caso.

La fatídica tarde de ayer, Don Milciades García, tras finalizar su rutinaria jornada como testeador de antibióticos experimentales, volvió a casa con la inamovible convicción de afeitarse la perilla, haciendo oídos sordos a sus compañeros de trabajo e incluso a su ginecólogo. “Tampoco creo que sea para tanto”, fueron las últimas palabras que pronunció antes de comenzar a rasurarse, según nos narra el único testigo presencial de aquel suceso: su mejor amigo, una zapatilla vieja. “Bien es verdad que nuestras relaciones sexuales han mejorado considerablemente”, nos explica Doña Arundina, “ahora tengo orgasmos más intensos sin necesidad de amputarme falanges, y también ha mejorado nuestro grado de comunicación… Bueno, también nuestra higiene corporal, y nuestra salud física y la estabilidad económica familiar… Pero yo añoro a mi marido mucho porque lo pone en este papel que usted me ha escrito y por la paga que recibía de asuntos sociales”. Me abraza desesperadamente buscando comprensión y calor humano, aunque aprovecha para robarme la cartera y medio kilo de cocaína pura que, casualmente, siempre suelo llevar encima. Toda esta situación me recuerda a aquella vez que me quedé encerrado en un ascensor con varios asesores financieros que me susurraron al oído varias secciones de la ley general tributaria eróticamente.

Imagen borrosa de un señor adormilado, no relacionada con el artículo pero fíjate.

Si bien un vecino insiste en que Don Milciades simplemente se marchó unos días al pueblo y que la escobilla del váter ya estaba ahí, sólo un desalmado no empatizaría con la tragedia que oscurece este hogar español, ya que nos recuerda que esto podría pasarnos a cualquiera, sin importar posición social, bandera o la marca de enjuague bucal que uses. Desde nuestra redacción hemos intentado contactar con el Vaticano para conocer su opinión teológica sobre este caso y sus repercusiones en el concepto católico de “matrimonio”; no obstante, el nuncio italiano ha preferido guardar silencio consciente de las implicaciones sociales del tema y por el hecho de que, literalmente, “ahora me pillas a tope con el vicio, gilipollas”. Personalmente, no volveré a usar una escobilla del váter sin besarla antes y dedicarle una larga mirada de afecto. Qué menos.

Cura abandona los hábitos al saber que los 10 mandamientos iban en serio.

Ha sucedido en la pedanía de Villarco Ríoseco; ayer mismo el párroco presentó su renuncia ante el nuncio entre risas.

Acceso principal a la pedanía, con el consistorio a la derecha

Don Edelmiro Briones llevaba impartiendo misa en el pueblo desde hacía más de 18 años, actividad que compaginaba con diversas obras benéficas como la promoción de un albergue para usuarios de Internet Explorer y una fábrica de supositorios con sabores. En el pueblo era muy querido por sus numerosos feligreses (3 ancianas y el cadáver de un turista valenciano), quienes, por su carácter pío y tímido, le habían asignado el cariñoso mote de “Valiente subnormal”. Pero todo este idílico paisaje se tornó sombrío tras la irrupción del obispo de Sigüenza, en visita protocolaria por la zona para beatificar medio kiwi y comprar tabaco. Durante la rutinaria reunión matutina de los dos eclesiásticos en la que intercambiaban burlonamente secretos de confesión, el obispo inquirió al párroco respecto a sus obligaciones con los 10 mandamientos bíblicos, a lo que éste respondió estallando en una sonora carcajada más una desafortunada imitación del sumo pontífice travestido.

Fotografía del obispo en el acto de toma de posesión de su cargo.

Tras casi 3 horas riéndose y diversos chascarrillos bastantes incómodos relativos a la Virgen María ante la severa mirada de desaprobación del obispo, Don Edelmiro comprendió que la cosa iba en serio, por lo que decidió subirse los pantalones y pedir a las prostitutas y al concejal de urbanismo que abandonaran el altar. “Todos hemos cometido pecadillos alguna vez en la vida”, nos relata el obispo, “Yo mismo en alguna ocasión he comido más de lo que la austeridad cristiana mandata o incluso me he excedido en el consumo de peyote, por eso siempre he disculpado a nuestro pastor Don Edelmiro a ojos de nuestro Señor. Pero, eso sí, los 10 mandamientos constituyen las reglas básicas de nuestro negocio, junto a los conocidos acuerdos con la mafia calabresa y el tratado ecuménico de no agresión a los negratas”, nos aclara el obispo mientras me bendice con el dedo que acaba de introducirse en el ano.

Imagen del patrón beatificado de la comarca, el perro de Santa Eulalia.

“Lo de gestionar el tráfico de estampitas de Lourdes para rayar farlopa o lo de santiguar abortos de las hijas putillas de la alta burguesía, eran los habituales menesteres religiosas que uno podía ejercer muy bien”, nos confiesa el párroco mientras continúa posando para la sesión fotográfica de Hustler, “Pero lo de los 10 mandamientos, ¡anda, no me jodas! ¿Estamos locos o qué?… ¿Quién se va a meter en esto con esas normas, gilipollas?”, pregunta al crucifijo sin dejar de reírse socarónamente. Le acompañamos hasta su humilde Maserati modelo Gibhli, y nos va desgajando sus planes de futuro. “Gracias a mi experiencia profesional en la Iglesia, ya he recibido varias ofertas como portero de macrodiscoteca en Ibiza, aunque no descarto retirarme a algún remoto convento y retomar allí mi carrera como espectacular vedette“, nos detalla tras escupirme en la cara. “Ya ves, dejo los hábitos para volver a los vicios”, grita haciendo el signo de las comillas ya desde dentro del maletero del coche. En el pueblo los muy devotos habitantes, incapaces de superar su ausencia, no han tardado en reemplazarle por la reproducción hiperrealística de un intestino grueso a escala humana.

Anciano deprimido tras saber que el sexo no se practica una única vez.

Agapito Fuenlabrada descubre en su nonagésimo cumpleaños que el coito se puede tener en más de 1 ocasión durante la vida.

Agapito, muy incómodo después de la noticia

En la tasca de la pequeña aldea vallisoletana de Medina del Glande no se habla de otro asunto más que lo acaecido al pobre Agapito días atrás, hasta el punto de que ya todos parecen haber olvidado la anterior polémica sobre los flirteos de doña Engracia con nuevos diseños del macramé y el BDSM post-marxista. “Este es un pueblo tranquilo donde nos gusta vivir en paz”, nos cuenta el dueño del bar, Don Alfonso Medrano, “A excepción de la gloriosa masacre contra un grupo de turistas británicos del pasado año, aquí buscamos la tranquilidad y el respeto… Ja, ja, cómo gritaban esos cerdos ingleses”, añade provocando la risa cómplice de los demás parroquianos. “La culpa de lo ocurrido con Agapito es de su nieto, que vino a pasar el cumpleaños y provocó esta conmoción que nos tiene algo indignados”, explica el alcalde de la pedanía, Don Paco Pertusa, “Somos personas de mente abierta y progresista, especialmente desde que recuperamos la Santa Inquisición hace 3 meses”, subraya mientras incendia una pira a la que han atado a varios veganos. “Lárgate, tontoelculo, o te cortamos el puto cuello, periodista de mierda”, me increpan varios vecinos, lo que me hace pensar que quizá no les ha resultado adulador que resalte su parecido con cromañones sifilíticos.

Oficina de turismo del pueblo, donde amablemente atendieron a uno de nuestros compañeros sin que hayamos vuelto a saber de él.

Encontramos por azar a Agapito en un banco de la plaza echando de comer pedazos del BOE a un animado grupo de palomas muertas. Aunque va desnudo y totalmente untado de salsa barbacoa, se le ve una anciano entrañable y sociable. “A mí, como a cualquier buen varón, siempre me ha gustao el sexo con mujeres o, en su defecto, con tableros de conglomerado”, murmura Agapito a la par que ejecuta un afable gesto invitándome a lamer la salsa rojiza que gotea desde su escroto. “Practiqué el coito a la temprana edad de 48 años”, continúa nuestro protagonista de dulce y viscosa piel, “Me lo pasé tan bien, tan bien, que me pensé que eso no se podía repetir, que se hacía una vez y yastá“. Agapito rompe a llorar roto de dolor y no puedo más que consolarle ofreciéndome en matrimonio.

Acogedora habitación de estilo rural que Agapito me ha ofrecido para pasar unos días mientras ultimamos la boda.

“Cuando mi nieto me contó la verdad, que resulta que se puede repetir en esto del sexo tantas veces como uno quiera, me provocó bastante contrariedad y la creciente certeza de haber sido un gilipollas toda mi vida”, nos narra Agapito desde el interior de un bidón, “Al final asumí la realidad con positividad y perdoné a mi nieto a quien destripé varias veces, porque yo, a parte de varias condenas por asesinatos colectivos y secuestro violentos, soy un ciudadano que cree en el aprendizaje interior y el amor entre los seres humanos”. Agapito se levanta, me coge en volandas hasta su masía, me lanza sobre la cama del dormitorio y cierra la puerta tras de sí. ¿Es esta la pasión romántica de la que se habla en las clásicas novelas decimonónicas? Yo digo que sí.

Se demanda a sí mismo por perjuicios en su propia vida

Ha ocurrido en el pequeño pueblo tejano de Almuñécar, donde un imbécil ha planteado un pleito sin precedentes contra sí mismo argumentando que ha arruinado su propia existencia de forma alevosa. Lo que hay que leer, joder.


Imagen de los juzgados norteamericanos donde se ha registrado la demanda

Jack Jackson Gutiérrez siempre se definió como un loser sin grandes aspiraciones, que subsistía de la beneficencia y de la grasa adherida detrás de la campana extractora de su asquerosa vivienda ubicada en el barrio del Bronx, Plaza del Carmen. Es un tipo que cae mal a simple vista. Dejando de lado mi faceta como periodista, os juro que yo le partía la cara, os lo digo así para quede claro desde un principio. “Tanto a lo largo de mi tierna infancia hasta mi adolescencia siempre me han ido las cosas de mal en peor, no terminé los estudios, no encontré trabajo porque caí en el consumo de fruta escarchada, tampoco encontré mujer que encajara con mis gustos sencillos como frotarme una alcachofa por la axila o acudir a los entierros disfrazado de orinal”, nos cuenta Jack, el muy idiota, con su boca que da asco verla.


Los padres de Jack , que declinaron opinar sobre su hijo. No me extraña porque es gilipollas.

El prestigioso despacho de abogados y aderezo de encurtidos, Cravath, Swaine & Botijo, está representando a Jack (el idiota) en este proceso judicial, que ya ha pasado la primera etapa al ser admitida la demanda a trámite en el condado de Caravaca de la Cruz. “Es un caso muy complejo”, nos explica su presidente y socio fundador, Michael Peralta, mientras marca a fuego a varios mejicanos de su plantación, “Desde un punto de vista legal no contamos con una base sólida, aunque la posibilidad de sacarle pasta a otro pringao me pone cachondo”, concluye atizándome rítmicamente los mofletes con su semierecto pene blanquecino durante media hora. A causa de los golpes me desmayo unos segundos; bajo mi estado de inconsciencia vuelvo a recrear esa pesadilla en el que un pedagogo me obliga a recitar al revés el abecedario delante de varios miembros de la RAE, quienes me arrojan puñados de altramuces resecos.


Foto familiar de los Jacksons durante la comunión de Jack (el tontaco)

“Después de reflexionar, comprendí que el único culpable de mi desastrosa situación biográfica no era este gobierno insolidario o el salvaje caos despiadado intrínseco a la apisonadora capitalista “, nos dice Jack gesticulando con sus aires de estúpido pretencioso de mierda, “Comprendí que el único culpable era yo mismo, por lo que decidí demandarme, me reclamo más de 120 dólares en concepto de daños materiales y menoscabo emocional”, añade con una sonrisa de cerdo satisfecho. Me contengo para no romperle en la cabeza el fregadero inoxidable que casualmente llevo bajo la chaqueta. “¿Te das cuenta, Jack, de que a fecha de hoy llevas gastados en el proceso judicial más de 60000 dólares y que, incluso ganando, te tocaría a ti indemnizarte a ti mismo”, le inquiero educadamente. “Mira, esto no es una cuestión de dinero, sino de resarcimiento moral y ético”, me responde con calma. Yo no puedo quitar los ojos de su nariz, porque tiene unos pelitos de esos negros pequeños y afilados asomando por la punta. Intento exponerle otros argumentos reflexivos con la ayuda de un hacha, pero me detienen mis compañeros, me sientan al suelo, me calman y luego trasladan sus respetos a Jack contundentemente usando un taladro, una picadora de carne y un diccionario ilustrado Sopena. No contengo mi risa al ver brotar su apestosa sangre a pesar de que está manchando una preciosa alfombra confeccionada a mano. Creo que todavía me queda un bono descuento de la tintorería. En cualquier caso, ha valido la pena.

Matrimonio descubre que no se conocen de nada tras apagar la tele.

Sucedió anoche en Alcudia de Monteagudo. Los vecinos se alertaron al oír gritos de la pareja no coincidentes con una normal bronca de mutuo asco rutinario.

Fotografía de Rodolfo Villaescusa, sargento asignado en el caso.

Lourdes Vizcaya y Apolinario Sandoval llevan casados casi 8 años, poseen hasta 5 hijos y vivían risueños en un humilde pero acogedor piso situado junto al depósito de pesticidas de la cooperativa agrícola y psicotrópica. “Al parecer, nosotros éramos una pareja normal como muchas otras en el pueblo o en España”, nos cuenta él mientras se inyecta peyote, “Teníamos nuestras rachas malas, muchas más peores e incluso conatos de autodestrucción suicida porque yo me doy mucho asco, ¿sabe?, mucho asco…” Lourdes intenta, sin éxito, tranquilizar a su marido lanzándole el horno. “Un día nos pusimos el Nerflich ése y empezamos a ver series”, continúa ella mientras se afeita, “Después de ver una, seguía otra, luego otra… Yo no sé el tiempo que estuvimos viendo series, menos mal que los niños ya tienen una edad en que se valen solos”, suspira sin dejar de empujar con un palo el cuerpo frío de uno de ellos tirado en la cuna.

Retrato del padre de Lourdes que corona el salón de la vivienda

Quiso la fortuna y los escasos recursos económicos de esta familia que anoche cortaran el suministro de luz a la vivienda, interrumpiendo así felizmente la emisión televisiva y el suministro de oxígeno a su anciano suegro, quien llevaba meses peleando contra las secuelas de una complicada operación de implante mamario. Total para nada. “El fallecimiento de mi suegro fue un duro golpe para nosotros, sobre todo porque el camión de la basura que recoge mobiliario sólo pasa los jueves y estamos a sábado”, nos narra Apolinario inexplicablemente escondido detrás del bidé. “Por culpa de habernos tragado tantas series y quizá un poco también por el consumo ininterrumpido de diversas drogas, nos habíamos olvidado como matrimonio, nos eramos extraños, nos asustamos…”, detalla Lourdes a la pared ejecutando un complicado paso de breakdance con maracas.

Las dos preciosas mascotas de la familia, Trosky y Schoppenhauer.

“Nos queda siempre la compañía de nuestras mascotas”, cuenta
Apolinario desde dentro del inodoro , “aunque son bastante tímidas… ¡Trosky, Schoppe… Venid a saludar a estos señores!… Siempre están en la cocina…” Le pido que deje de llamarlas. “Que no, ya verá… ¡Trosky, Schoppe, venid por favor!… No me hagáis esto… ¿También os doy asco a vosotros, eh?… Por favor, venid, por favor…” Milagrosamente las dos mascotas llegan volando como arrojadas por alguien y Apolinario las acaricia de forma compulsiva e indudablemente sexual. Lourdes sale de la cocina con mirada esquiva comiéndose un bocadillo de calamares y Diazepán rebozado. “Estamos pensando en apuntarnos a una terapia de pareja para reaprender a conocernos, ahora estamos viviendo un segundo noviazgo, descubriéndonos como personas o geranios, todavía no está claro esto”, nos anuncia Apolinario antes de saltar por la ventana. Dado que es una primera planta, no parece haberse dañado aunque se hace el muerto, ocasión que aprovechan varios curiosos para despojarle de su ropa interior.

Desde este periódico concertamos una entrevista con el presidente del Colegio de Psicología y Quiromancia de Albatera para conocer su opinión clínica sobre este caso, pero nos equivocamos de tren y acabamos en Ciudad Juárez. Si alguien está leyendo esto, avisad a mi mujer de que no me espere para cenar hoy ni posiblemente todo este semestre.

Sentencia histórica: partido de derechas deberá adaptarse a socio zurdo.

El Tribunal Europeo de Caudete da la razón a un demandante afectado de zurdez, por lo que un partido de derechas se verá obligado a reformar su ideología para que sea accesible por la izquierda.

Imagen del albaceteño Robert Fuentefría, tras salir victorioso del juicio.

En una humilde casa de aperos sita en la estepa manchega nos recibe el famoso abogado y sexador de pollos William Hamilton, quien saltó a la fama tras abandonar su prestigioso bufete neoyorquino para defender en su pleito judicial a Robert Fuentefría. “Hay casos en los que un defensor de la ley debe dejar de lado sus ambiciones económicas y ponerse al frente de la justicia humana”, nos relata William lamiendo desesperadamente dos rábanos. Han sido casi 10 años de sentencias en distintas instancias hasta que, por fin, se ha emitido la última ante la que no cabe recurso, dando la razón a un hombre angustiado por la incomprensión de la agrupación política Centro Democrático Nazi de Esteticién en Cercedilla (R.J.T.W. en sus siglas arapahoes).

Nuevo despacho del abogado que, generosamente, le ha cedido su cliente.

“En mi familia siempre hemos sentido simpatía por los partidos conservadores, pero sin radicalismo: aquí sólo pegamos a los negros y a los retrasados durante las fiestas de la patrona”, nos relata Robert mientras me tatúa una esvástica en la frente, “Así que me afilié al partido del pueblo durante los sacrificios humanos del solsticio a la diosa Urartu. Pero luego pronto sentí su rechazo… No eran los comprensivos ciudadanos que podría parecer por su elegante nacismo”. Robert rompe a llorar y William trata de consolarle, pero desiste dada la escasa longitud de la cadena a la que está atado y su avanzado estado de gestación.

Robert descubrió que todas sus inquietudes ideológicas de zurdo chocaban contra el muro de una inamovible derecha. “Yo no quería demandarles, lo intenté por las buenas al principio exponiendo con apabullantes argumentos mis limitaciones físicas. A ellos todo les parecía una tontería y estaban más preocupados en apagar el incendio de su sede”, confiesa Robert sin dejar de pelar ajos disfrazado de Raffaela Carrá.

Eleuterio Blasco, actual presidente del partido conservador de Cercedilla.

“Para mí, como abogado, ganar su caso me ha abierto grandes oportunidades profesionales como limpiar los baños de la estación de autobuses o incluso optar a una plaza como stripper en el Senado”, nos cuenta orgulloso William tras romper aguas. Corto el cordón umbilical rápidamente, intento proteger al bebé, pero en un descuido ya ha sido robado por un militante de Podemos que lo deglute en pocos segundos.

En definitiva, no olvidemos que esta sentencia podría generar una revolucionaria jurisprudencia o pasar desapercibida, según vaya la cosa. El propio Partido Popular está valorando ajustar su discurso hacia postulados leninistas o poner tazas para zurdos, lo que implique menos presupuesto.

Empresario autónomo se suicida tras pasarse al comunismo.

Sucedió ayer en Robledillos de Gata. El cadáver apareció con claros signos de haber sufrido la lectura de El Capital. El alcalde ha decretado 2 días de rebajas.

Foto: unidad de investigación de la Guardia Civil encargada del caso

El cuerpo con escasa vida de Hermenegildo Briones, un pequeño empresario dedicado a la reparación de puzzles, fue hallado de madrugada por su mujer en su despacho ubicado junto a un rincón del garaje de su propia casa. “No me preocupé mucho por su desaparición porque nunca le quise y porque solía volver siempre muy tarde, él pasaba días trabajando obsesivamente en la reconstrucción de un puzzle de 1000 piezas que estaba hecho pedazos”, nos relata su ahora viuda, Gertrudis del Socorro, tras probarse diversa lencería de encaje. Hermenegildo, como tantos otros autónomos de este país y de Cataluña, montó su negocio con mucha ilusión y esfuerzo hace apenas 3 años, cuando descubrió la gran cantidad de puzzles que vienen fraccionados en pequeños trozos. “Al principio empezó con puzzles de hasta 50 piezas, tardaba casi 3 meses en arreglarlos y apenas nos daba dinero, pero luego se fue animando y podía acabar un puzzle de 100 piezas en sólo una semana, llegando a ganar hasta 15 euros al mes o nada. Vivíamos muy bien, la verdad”.

Tienda donde se veía obligado a comprar Hermenegildo en su época de miseria

Sin embargo, el rápido enriquecimiento arrastró a Hermenegildo a un alocado desenfreno de lujo y superficialidad. “El dinero le cegó. Era otra persona. Un día, delante de nuestros hijos, incluso llegó a comerse los altramuces pelándolos antes-… ¡Delante de nuestros hijos!”, nos confiesa Gertrudis que estalla a llorar avergonzada mientras suena la banda sonora de “Nueve semanas y media”. Por ironías de la vida, de esa pomposidad, boato y fasto, Hermenegildo pasó a una etapa ascética que le llevó a la muerte y, posteriormente, incluso a no acudir a eventos públicos.

“Empezó a frecuentar círculos terroristas como la Asociación Vallisoletana de Amigos del Leninismo y la Petanca, también se vestía de forma extraña y ya, por ejemplo, no llevaba los calzoncillos por fuera de los pantalones”, nos informa un vecino que prefiere mantener el anonimato por miedo a represalias de los mormones. “Aparecía por las sesiones del pleno del ayuntamiento a gritar consignas contra el capitalismo y las mayas de licra, arrojando panfletos a favor de un reparto justo de los medios de producción de alcachofas… Se ganó muchas enemistades en el Club de Lectura”, nos detalla el alcalde del pueblo antes de sodomizar a un emú.

Imagen del arma utilizada en el crimen , probablemente adquirida en el mercado editorial

La rápida radicalización de Hermenegildo en los últimos días se intensificó cuando, siguiendo la lógica marxista, decidió aniquilar la burguesía capitalista opresora. “Claro, como él mismo era clase explotadora de él mismo, y por aquí cerca, la verdad, más empresarios no hay o le pillaban muy lejos, por comodidad y eficiencia decidió aniquilarse a sí mismo, porque, como toda su familia, en el fondo era muy vago…”, nos explica su mujer con un megáfono, “A mí me parece que fue un gesto sumamente poético… e imbécil, bastante imbécil también.” Su fallecimiento no sólo deja una viuda que ahora se me insinúa eróticamente, sino también 2 huérfanos que recientemente habían adquirido en una oferta. Desde este periódico hemos tratado de contactar con el Comunismo, pero, en un gesto típico de estos regímenes autoritarios, no dispone de teléfono móvil.

Se encuentra a sí mismo para pagar el alquiler a medias.

Ha ocurrido en Madrid, donde un joven con contrato precario, gracias a la filosofía y la meditación consigue ahora llegar a fin de mes duplicando sus ingresos.

Ambrosio Sigüenza, un treintañero barcelonés que huyó hace 3 años de Cataluña tras normalizarse el consumo de quinoa, nos recibe con una gran sonrisa y desnudo en su humilde piso sito en el barrio de Vallecas. Trabaja como becario en una importante empresa internacional dedicada a la exportación de pelo de barba para hipsters, ganando menos de 3000 Euros al mes. “Con ese salario apenas me llegaba para subsistir, ya que casi todo se me iba en costearme una vivienda y en embadurnarme el cuerpo con colorante alimentario, como les ocurre a todos los de mi generación”, nos explica mientras se masajea las nalgas a 3 centímetros de la cámara.

Ambrosio ha optado por un estilo casual y cálido para decorar su piso.

Acuciado por las deudas económicas, la temporalidad laboral y un ventrículo de Benidorm que se había enamorado perdídamente de su axila izquierda, Ambrosio decidió dar un vuelco radical a su vida acercándose a los ambientes espirituales y filosóficos que caracterizan los bajos fondos de las grandes urbes. “Aunque no me he llevado nunca muy bien con mis padres por no pronunciar bien la hache aspirada, me apoyaron desde el principio con tal de que no les volviera a llamar”, nos detalla visiblemente emocionado mientras le depilo el bello púbico. “Gracias a las lecturas de Schopenhauher, Platón y Teresa de Calcuta no sólo me hallé mi yo interior sino también un extraño bulto sebáceo en el intestino grueso”, nos cuenta sin dejar de proyectar gotelé sobre un gato.

Teresiña, la tímida casera de Ambrosio, la cual prefirió no intervenir durante la entrevista.

“Estuve casi 6 meses seguidos, 24 horas al día, leyendo y leyendo todo lo que caía en mis manos sobre el Ser, la Nada, la Gnosis, el Demiurgo o la aerofagia, pero no encontraba mi yo interior, hasta que finalmente un señor muy amable de Cáceres me dió las indicaciones y resulta que estaba aquí al lado”, nos relata Ambrosio usando marionetas. Desde entonces, comparte piso con su yo interior, quien además de darle conversación, cuidarle y lavarle los calzoncillos, aporta la mitad de todos los gastos corrientes. “Por fin puedo ahorrar para comprarme suficiente gasolina con la que pegarme fuego”, murmura Ambrosio mirándonos fijamente a los ojos. Luego nos sirve un refrigerio consistente en una cáscara de plátano, varias chinchetas y un vaso lleno de líquido refrigerante. Se nota el sabor de la cocina casera, si bien algo pasado de sal para mi gusto.

Imagen del yo interior de Anselmo lavándose sus deseables axilas en el baño

“He estado muy solo mucho tiempo, agradezco mucho la compañía de mi yo interior, mucho mejor que esas voces… ¿Las oís? ¿oís las voces?… Tenemos nuestras malas rachas como cualquier pareja, especialmente cuando pasa la noche en vela a los pies de mi cama. Creo que me quiere matar. Sacadme de aquí, por favor…” Nos despedimos de Anselmo quien, jocoso, nos confiesa que realmente no ha sido él sino su yo interior quien nos ha concedido la entrevista. Luego se pone a bailar con su casera por el descansillo una canción de Torrebruno. Sin duda, su vida constituye un claro modelo de superación y auto-emprendimiento del que deberían tomar ejemplo las actuales generaciones, mal acostumbradas al ocio y al victimismo. Este periodista que os escribe se siente un privilegiado por haber compartido con él su hospitalidad y haber disfrutado de la proximidad de sus tersas y jugosas axilas.