Contradicción a la filosofía

Capítulo 1. El demiurgo: su relación con el Ser y sabores disponibles.

Corría el año 283 a.C o 500 a.C., era una tarde plácida de verano sólo interrumpida por el lejano lamento de Heráclito intentado cazar mónadas en el aire, cuando el joven heleno Plaxtilinex se acercó a la Academia para mantener su habitual charla filosófica con el maestro Aristófanes y limarle las asperezas de los pies. Aristófanes fue discípulo de Aristóteles, de quien compartía una misma idea de la cosmología aunque un poco más hecha de un lado, y en la vejez se había convertido en el guía espiritual de un numeroso grupo de atenienses formado por 2 salmones. Praxtilinex expuso a su maestro las cavilaciones que le venían aquejando:

Imagen del filósofo alemán GüttenDarek, actual continuador de la escuela de Plaxtilinex
  • Si todo cuanto percibimos no es confiable en tanto que cambiante – le dijo – ¿cómo puede la gnosis establecer una estructura sólida sobre la que asentar el demiurgo como ente válido “per se”?
  • Querido discípulo – le respondió Plaxtilinex sin levantar la vista de un juanete – la respuesta se encuentra en ….

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