Se encuentra a sí mismo para pagar el alquiler a medias.

Ha ocurrido en Madrid, donde un joven con contrato precario, gracias a la filosofía y la meditación consigue ahora llegar a fin de mes duplicando sus ingresos.

Ambrosio Sigüenza, un treintañero barcelonés que huyó hace 3 años de Cataluña tras normalizarse el consumo de quinoa, nos recibe con una gran sonrisa y desnudo en su humilde piso sito en el barrio de Vallecas. Trabaja como becario en una importante empresa internacional dedicada a la exportación de pelo de barba para hipsters, ganando menos de 3000 Euros al mes. «Con ese salario apenas me llegaba para subsistir, ya que casi todo se me iba en costearme una vivienda y en embadurnarme el cuerpo con colorante alimentario, como les ocurre a todos los de mi generación», nos explica mientras se masajea las nalgas a 3 centímetros de la cámara.

Ambrosio ha optado por un estilo casual y cálido para decorar su piso.

Acuciado por las deudas económicas, la temporalidad laboral y un ventrículo de Benidorm que se había enamorado perdídamente de su axila izquierda, Ambrosio decidió dar un vuelco radical a su vida acercándose a los ambientes espirituales y filosóficos que caracterizan los bajos fondos de las grandes urbes. «Aunque no me he llevado nunca muy bien con mis padres por no pronunciar bien la hache aspirada, me apoyaron desde el principio con tal de que no les volviera a llamar», nos detalla visiblemente emocionado mientras le depilo el bello púbico. «Gracias a las lecturas de Schopenhauher, Platón y Teresa de Calcuta no sólo me hallé mi yo interior sino también un extraño bulto sebáceo en el intestino grueso», nos cuenta sin dejar de proyectar gotelé sobre un gato.

Teresiña, la tímida casera de Ambrosio, la cual prefirió no intervenir durante la entrevista.

«Estuve casi 6 meses seguidos, 24 horas al día, leyendo y leyendo todo lo que caía en mis manos sobre el Ser, la Nada, la Gnosis, el Demiurgo o la aerofagia, pero no encontraba mi yo interior, hasta que finalmente un señor muy amable de Cáceres me dió las indicaciones y resulta que estaba aquí al lado», nos relata Ambrosio usando marionetas. Desde entonces, comparte piso con su yo interior, quien además de darle conversación, cuidarle y lavarle los calzoncillos, aporta la mitad de todos los gastos corrientes. «Por fin puedo ahorrar para comprarme suficiente gasolina con la que pegarme fuego», murmura Ambrosio mirándonos fijamente a los ojos. Luego nos sirve un refrigerio consistente en una cáscara de plátano, varias chinchetas y un vaso lleno de líquido refrigerante. Se nota el sabor de la cocina casera, si bien algo pasado de sal para mi gusto.

Imagen del yo interior de Anselmo lavándose sus deseables axilas en el baño

«He estado muy solo mucho tiempo, agradezco mucho la compañía de mi yo interior, mucho mejor que esas voces… ¿Las oís? ¿oís las voces?… Tenemos nuestras malas rachas como cualquier pareja, especialmente cuando pasa la noche en vela a los pies de mi cama. Creo que me quiere matar. Sacadme de aquí, por favor…» Nos despedimos de Anselmo quien, jocoso, nos confiesa que realmente no ha sido él sino su yo interior quien nos ha concedido la entrevista. Luego se pone a bailar con su casera por el descansillo una canción de Torrebruno. Sin duda, su vida constituye un claro modelo de superación y auto-emprendimiento del que deberían tomar ejemplo las actuales generaciones, mal acostumbradas al ocio y al victimismo. Este periodista que os escribe se siente un privilegiado por haber compartido con él su hospitalidad y haber disfrutado de la proximidad de sus tersas y jugosas axilas.

Mujer vuelve a su estado de cigoto tras aplicarse crema rejuvenecedora

Imagen de la mujer según consta en la ficha policial.
Ha ocurrido en la capital. LLevaba desaparecida varios días y ayer por la noche fue encontrada por su marido quien, al vaciar el filtro de la aspiradora, la oyó gritarle que no había limpiado bajo el sofá.

María Virtudes Santurce, de 46 años, residente en el número 61 de la Calle Pailer del madrileño barrio de Leganés (a la que nos referiremos en el artículo como M.V.S para salvaguardar su anonimato), apareció felizmente después de casi 1 semana de búsqueda por parte de un importante dispositivo formado por varias dotaciones de la guardia civil y un señor de Soria que no tenía nada que hacer esa tarde.

Sin embargo, el caso ha alcanzado especial notoriedad por el hecho de que M.V.S simplemente se había aplicado una crema corporal con efecto rejuvenecedor que le ha quitado más años de los esperados. «Yo compré la crema en el DIA porque me la había recomendado mi cuñada Francisca, que trabajó para AVON y entiende mucho de estas cosas», nos explica la propia M.V.S a través de la ecografía, «La verdad es que no me leí las instrucciones y me unté más de la cuenta, total era muy barata»

El marido de M.V.S, manifiestamente feliz con el desenlace del caso

Ella reconoce que su nueva situación como cigoto puede acarrearle dificultades en su vida diaria. «Mañana hay reunión del AMPA e igual no voy a poder ir», nos relata entre sollozos, «Seguro que van la Tere y la Rubiales sólo por fastidiarme y aprueban los disfraces del Día de la Paz sin contar conmigo». Le preguntamos si le preocupa que se inicie en su interior el proceso morfocinético que originaría un embrión, a la que nos responde que no porque no ha entendido la pregunta.

Su esposo, Julián Cerdedillo, un albañil que trasmite bondad por todos los poros a pesar de su afección por las corrientes escolásticas del platonismo, se muestra muy nervioso con el nuevo panorama familiar que se le presenta. «Habíamos quedado en empezar a ver una nueva serie de Netflix este finde, pero ahora me tengo que aguantar por culpa de esta movida», balbucea en un estado febril de nerviosismo tal que ejecuta incorrectamente una danza típica de Kazajaistán.

Imagen del comisario encargado del caso

Fuentes de la investigación están centrando ahora todos sus esfuerzos en localizar una bollería por la zona, mientras el Presidente de la Comunidad de Vecinos advierte que el estado embrionario de M.V.S no implica una reducción del coeficiente de participación en los gravámenes de mantenimiento de las zonas comunes, tal como consta en los estatutos. Desde este diario hemos tratado de contactar con los directivos de la empresa fabricante de la crema rejuvenecedora, quienes han declinado realizar ninguna declaración argumentando que se la suda todo un poco bastante.