El trauma de las parejas actuales al descubrir que son ellos los reyes magos.

Pareja traumatizada por la vigencia de la metafísica kantiana

La cada vez más tardía edad en independizarse del hogar materno y el sobreproteccionismo en la educación de los hijos, está provocando en las nuevas generaciones de parejas una crisis traumática coincidiendo con la celebración de los Reyes Magos, al descubrir que son ellos mismos.

«Después de casarnos, nos llevamos un chasco en la noche de Reyes al no encontrar nuestros regalos», nos explica Juan B., un treintañero de Zaragoza que trabaja como Quality Manager para una importante firma de supositorios. «Pasamos todo el día buscando por la casa, pero al llegar la noche acabamos aceptando que no estaban», añade su esposa, Anselma F., una inmigrante catalana recién afincada en España tras cruzar ilegalmente el Ebro.

Según el Centro de Psicología de la Familia y Cestería con Esparto, se están incrementando exponencialmente las consultas de matrimonios jóvenes aquejados de un cuadro depresivo cuyo detonante es la típica festividad infantil de estas fechas navideñas. «Los casos se están disparando de forma alarmante», nos confirma su director, Wilfredo Furiase, mientras teje unas alforjas, «hemos pasado de 2 casos al mes a casi 3 o incluso 2 completos».

«A mi me llamó mi hijo lloriqueando, preguntándome que qué pasaba con los regalos, que se había portado bien pero no había recibido nada», nos cuenta el padre de uno de estos jóvenes, «fue muy duro tener que explicarle que ahora le tocaba a él ser el rey mago, es muy niño todavía, hubiera preferido esperar un poco más, no ha hecho ni los 40 años, joder».

El portavoz del gobierno para Asuntos de Distracción ya se ha comprometido a destinar una partida económica para afrontar este drama e incluso constituir el Instituto para la Defensa de la Ilusión. «Pero, claro, la oposición nos tiene bloqueados los presupuestos, demostrando una vez más un total desprecio por los derechos de las minorías», ha comentado durante una mariscada en casa de un conocido capo.