Entre muchos hombres existe cierto pavor ante la remota posibilidad de enfrentarse al cuerpo femenino, agobiados por la aparente complejidad del mismo y las diversas leyendas que, a día de hoy, siguen corriendo respecto a su viscosidad. Si bien muchos de los datos disponibles parecen corroborar los peores augurios, también se ha avanzado considerablemente en el conocimiento de este misterioso artilugio, que dispone de funciones interesantes.
Para introducirnos en los principios elementales de este campo, contamos con la obra de referencia «La anatomía de la mujer según te acercas», exquisito estudio elaborado en el sigo XVI por el antropólogo italiano Donato Di Nalgi. Este investigador recopiló una ingente cantidad de datos descriptivos sobre el cuerpo femenino, así como sus usos, costumbres, mantenimiento y posibilidad de canje. Su labor fue muy reseñada en la época ya que, a diferencia de la tradicional metodología de investigación dominada por la teología, se basó en un novedoso método científico consistente en preguntar a una o dos mujeres con las que tenía confianza.
Aunque las conclusiones de Donato Nalgi resultaron radicalmente criticadas por otros especialistas en la materia como el entomólogo Giuseppe Formiga o el micólogo Piere Champignon, siguen vigentes muchas de sus recomendaciones sobre el manejo, geoposicionamiento y activación de la sexualidad en la mujer, de las que podemos destacar:
- Se obtiene un mayor grado de lubricación vaginal si se masajen rítmicamente sus genitales estando la mujer presente.
- Suele darse una mejor predisposición de la mujer a acariciar el pene cuando al menos te has presentado antes.
- La práctica satisfactoria del cunnilingus requiere normalmente no estar dormido.
- No frotar ambos pezones con un ejemplar del Tratado Mercantil sin su consentimiento previo o el de su contable.
En definitiva, el cuerpo femenino no es tan complejo como pudiera parecernos y siempre puedes llevarte un mapa y una pistola de silicona. Ante la duda, pregúntale cariñosamente a ella o a su podólogo.
