Se demanda a sí mismo por perjuicios en su propia vida

Ha ocurrido en el pequeño pueblo tejano de Almuñécar, donde un imbécil ha planteado un pleito sin precedentes contra sí mismo argumentando que ha arruinado su propia existencia de forma alevosa. Lo que hay que leer, joder.


Imagen de los juzgados norteamericanos donde se ha registrado la demanda

Jack Jackson Gutiérrez siempre se definió como un loser sin grandes aspiraciones, que subsistía de la beneficencia y de la grasa adherida detrás de la campana extractora de su asquerosa vivienda ubicada en el barrio del Bronx, Plaza del Carmen. Es un tipo que cae mal a simple vista. Dejando de lado mi faceta como periodista, os juro que yo le partía la cara, os lo digo así para quede claro desde un principio. «Tanto a lo largo de mi tierna infancia hasta mi adolescencia siempre me han ido las cosas de mal en peor, no terminé los estudios, no encontré trabajo porque caí en el consumo de fruta escarchada, tampoco encontré mujer que encajara con mis gustos sencillos como frotarme una alcachofa por la axila o acudir a los entierros disfrazado de orinal», nos cuenta Jack, el muy idiota, con su boca que da asco verla.


Los padres de Jack , que declinaron opinar sobre su hijo. No me extraña porque es gilipollas.

El prestigioso despacho de abogados y aderezo de encurtidos, Cravath, Swaine & Botijo, está representando a Jack (el idiota) en este proceso judicial, que ya ha pasado la primera etapa al ser admitida la demanda a trámite en el condado de Caravaca de la Cruz. «Es un caso muy complejo», nos explica su presidente y socio fundador, Michael Peralta, mientras marca a fuego a varios mejicanos de su plantación, «Desde un punto de vista legal no contamos con una base sólida, aunque la posibilidad de sacarle pasta a otro pringao me pone cachondo», concluye atizándome rítmicamente los mofletes con su semierecto pene blanquecino durante media hora. A causa de los golpes me desmayo unos segundos; bajo mi estado de inconsciencia vuelvo a recrear esa pesadilla en el que un pedagogo me obliga a recitar al revés el abecedario delante de varios miembros de la RAE, quienes me arrojan puñados de altramuces resecos.


Foto familiar de los Jacksons durante la comunión de Jack (el tontaco)

«Después de reflexionar, comprendí que el único culpable de mi desastrosa situación biográfica no era este gobierno insolidario o el salvaje caos despiadado intrínseco a la apisonadora capitalista «, nos dice Jack gesticulando con sus aires de estúpido pretencioso de mierda, «Comprendí que el único culpable era yo mismo, por lo que decidí demandarme, me reclamo más de 120 dólares en concepto de daños materiales y menoscabo emocional», añade con una sonrisa de cerdo satisfecho. Me contengo para no romperle en la cabeza el fregadero inoxidable que casualmente llevo bajo la chaqueta. «¿Te das cuenta, Jack, de que a fecha de hoy llevas gastados en el proceso judicial más de 60000 dólares y que, incluso ganando, te tocaría a ti indemnizarte a ti mismo», le inquiero educadamente. «Mira, esto no es una cuestión de dinero, sino de resarcimiento moral y ético», me responde con calma. Yo no puedo quitar los ojos de su nariz, porque tiene unos pelitos de esos negros pequeños y afilados asomando por la punta. Intento exponerle otros argumentos reflexivos con la ayuda de un hacha, pero me detienen mis compañeros, me sientan al suelo, me calman y luego trasladan sus respetos a Jack contundentemente usando un taladro, una picadora de carne y un diccionario ilustrado Sopena. No contengo mi risa al ver brotar su apestosa sangre a pesar de que está manchando una preciosa alfombra confeccionada a mano. Creo que todavía me queda un bono descuento de la tintorería. En cualquier caso, ha valido la pena.

Empresario autónomo se suicida tras pasarse al comunismo.

Sucedió ayer en Robledillos de Gata. El cadáver apareció con claros signos de haber sufrido la lectura de El Capital. El alcalde ha decretado 2 días de rebajas.

Foto: unidad de investigación de la Guardia Civil encargada del caso

El cuerpo con escasa vida de Hermenegildo Briones, un pequeño empresario dedicado a la reparación de puzzles, fue hallado de madrugada por su mujer en su despacho ubicado junto a un rincón del garaje de su propia casa. «No me preocupé mucho por su desaparición porque nunca le quise y porque solía volver siempre muy tarde, él pasaba días trabajando obsesivamente en la reconstrucción de un puzzle de 1000 piezas que estaba hecho pedazos», nos relata su ahora viuda, Gertrudis del Socorro, tras probarse diversa lencería de encaje. Hermenegildo, como tantos otros autónomos de este país y de Cataluña, montó su negocio con mucha ilusión y esfuerzo hace apenas 3 años, cuando descubrió la gran cantidad de puzzles que vienen fraccionados en pequeños trozos. «Al principio empezó con puzzles de hasta 50 piezas, tardaba casi 3 meses en arreglarlos y apenas nos daba dinero, pero luego se fue animando y podía acabar un puzzle de 100 piezas en sólo una semana, llegando a ganar hasta 15 euros al mes o nada. Vivíamos muy bien, la verdad».

Tienda donde se veía obligado a comprar Hermenegildo en su época de miseria

Sin embargo, el rápido enriquecimiento arrastró a Hermenegildo a un alocado desenfreno de lujo y superficialidad. «El dinero le cegó. Era otra persona. Un día, delante de nuestros hijos, incluso llegó a comerse los altramuces pelándolos antes-… ¡Delante de nuestros hijos!», nos confiesa Gertrudis que estalla a llorar avergonzada mientras suena la banda sonora de «Nueve semanas y media». Por ironías de la vida, de esa pomposidad, boato y fasto, Hermenegildo pasó a una etapa ascética que le llevó a la muerte y, posteriormente, incluso a no acudir a eventos públicos.

«Empezó a frecuentar círculos terroristas como la Asociación Vallisoletana de Amigos del Leninismo y la Petanca, también se vestía de forma extraña y ya, por ejemplo, no llevaba los calzoncillos por fuera de los pantalones», nos informa un vecino que prefiere mantener el anonimato por miedo a represalias de los mormones. «Aparecía por las sesiones del pleno del ayuntamiento a gritar consignas contra el capitalismo y las mayas de licra, arrojando panfletos a favor de un reparto justo de los medios de producción de alcachofas… Se ganó muchas enemistades en el Club de Lectura», nos detalla el alcalde del pueblo antes de sodomizar a un emú.

Imagen del arma utilizada en el crimen , probablemente adquirida en el mercado editorial

La rápida radicalización de Hermenegildo en los últimos días se intensificó cuando, siguiendo la lógica marxista, decidió aniquilar la burguesía capitalista opresora. «Claro, como él mismo era clase explotadora de él mismo, y por aquí cerca, la verdad, más empresarios no hay o le pillaban muy lejos, por comodidad y eficiencia decidió aniquilarse a sí mismo, porque, como toda su familia, en el fondo era muy vago…», nos explica su mujer con un megáfono, «A mí me parece que fue un gesto sumamente poético… e imbécil, bastante imbécil también.» Su fallecimiento no sólo deja una viuda que ahora se me insinúa eróticamente, sino también 2 huérfanos que recientemente habían adquirido en una oferta. Desde este periódico hemos tratado de contactar con el Comunismo, pero, en un gesto típico de estos regímenes autoritarios, no dispone de teléfono móvil.